Desde la década de 1790, los barcos balleneros en el norte y los cazadores de focas en el sur comenzaron a explotar la riqueza de la región. Los maoríes que habitaban en las islas inicialmente no se vieron afectados por estos eventos. Los primeros misioneros se establecieron en Bay of Islands, al noreste de la isla norte, alrededor de 1814, seguidos por los anglicanos, metodistas y católicos.
Allí los europeos empezaron a comerciar con los nativos, los cerdos y las patatas fueron lo mas común.
Fue en Russel, anteriormente conocida como Kororareka, donde se centraron las actividades comerciales, y se convirtió en un lugar donde los comerciantes y balleneros podían relajarse y disfrutar de sus placeres, ganándose la reputación y el sobrenombre de «Gomorra, la lacra del Pacífico»
Durante los primeros años del 1800, Nueva Zelanda era un destino frecuente para los europeos, y a pesar de algunos enfrentamientos entre maoríes y europeos, la convivencia inicial fue relativamente pacífica. Los europeos necesitaban protección, alimentos y mano de obra maorí, mientras que los maoríes obtenían productos europeos, especialmente armas como los mosquetes.
Hubo un tiempo de paz gracias a los matrimonios mixtos entre europeos y maoríes, pero, los maoríes siempre han sido guerreros y entre los años 1818 y 1836 se produjo una guerra muy sangrienta entre los maoríes, la guerra de los mosquetes. Desde el norte, la tribu de los ngapuhi se hicieron con las armas y fueron conquistando territorios en unas matanzas desiguales, pero todo esto cambio cuando sus rivales se hicieron también con armas y derrotaron a sus rivales. La paz estaba mas o menos asegurada.