Historia de Nueva Zelanda

ORIGEN Y POSTERIORES DESCUBRIDORES

Los primeros habitantes de Nueva Zelanda probablemente llegaron desde la isla de Wawaiki en la Polinesia, entre los años 1000 y 1300. Durante años, vivieron aislados del resto del mundo y llamaron a su nueva tierra Aotearoa, que significa «la tierra de la gran nuble blanca».

El aislamiento demográfico permitió a los Maoríes desarrollar una cultura única, destacando su profunda conexión con la tierra y el mundo espiritual.

Al llegar, encontraron un país rico y fértil, inicialmente cazaron el Moa, un ave similar al avestruz pero mucho más grande, que se extinguió alrededor del año 1400. Posteriormente se dedicaron a la pesca y a la agricultura.

Una curiosidad.- cuando vinieron posteriormente los colonizadores a las islas NO había más mamíferos que un pequeño murciélago.

LLEGAN LOS EUROPEOS

En cuanto a la llegada de los europeos, hay diversas teorías, pero una versión intrigante sugiere que el marinero español Juan Fernández, enviado por el rey de España en 1575, pudo haber llegado a Nueva Zelanda. Documentos presentados por el licenciado Juan Luis de Arias en 1615 respaldan esta versión, describiendo la tierra como montañosa, fértil y habitada por personas blancas, posiblemente los Maoríes.

Historiadores británicos, como Alexandre Dalrymple y James Burney, respaldan la idea de que Juan Fernández descubrió Nueva Zelanda y posiblemente visitó Australia, basándose en descripciones detalladas del terreno y los ríos en 1576.

Posteriormente, en 1642, el explorador Abel Tasman llegó a las costas de Nueva Zelanda después de haber reclamado Tasmania para Holanda. Sin embargo, el encuentro con los Maoríes fue desafortunado, resultando en un conflicto que llevo a los holandeses a abandonar la región sin retorno.

«Incluso he tenido la oportunidad de hablar con un Maorí que sostiene que, tras intentar establecer contacto, el pueblo Maorí cazo y consumió a los exploradores europeos.»

LA LLEGADA DE LOS INGLESES

Aproximadamente 127 años después de la partida de Abel Tasman de las costas de Nueva Zelanda, los ingleses y los franceses se encontraban en una disputa por la supremacía. El capitán James Cook logró por poco superar al capitán Jean de Surville en el intento de ser los primeros en llegar.

Cook, al reconocer el potencial de esta tierra prometedora, realizó dos visitas adicionales a Nueva Zelanda entre los años 1773 y 1777, impulsado por descubrimientos científicos, explotación de recursos y rivalidades políticas con los franceses.

Desde la década de 1790, los barcos balleneros en el norte y los cazadores de focas en el sur comenzaron a explotar la riqueza de la región. Los maoríes que habitaban en las islas inicialmente no se vieron afectados por estos eventos. Los primeros misioneros se establecieron en Bay of Islands, al noreste de la isla norte, alrededor de 1814, seguidos por los anglicanos, metodistas y católicos.

Allí los europeos empezaron a comerciar con los nativos, los cerdos y las patatas fueron lo mas común.

Fue en Russel, anteriormente conocida como Kororareka, donde se centraron las actividades comerciales, y se convirtió en un lugar donde los comerciantes y balleneros podían relajarse y disfrutar de sus placeres, ganándose la reputación y el sobrenombre de «Gomorra, la lacra del Pacífico»

Durante los primeros años del 1800, Nueva Zelanda era un destino frecuente para los europeos, y a pesar de algunos enfrentamientos entre maoríes y europeos, la convivencia inicial fue relativamente pacífica. Los europeos necesitaban protección, alimentos y mano de obra maorí, mientras que los maoríes obtenían productos europeos, especialmente armas como los mosquetes.

Hubo un tiempo de paz gracias a los matrimonios mixtos entre europeos y maoríes, pero, los maoríes siempre han sido guerreros y entre los años 1818 y 1836 se produjo una guerra muy sangrienta entre los maoríes, la guerra de los mosquetes. Desde el norte, la tribu de los ngapuhi se hicieron con las armas y fueron conquistando territorios en unas matanzas desiguales, pero todo esto cambio cuando sus rivales se hicieron también con armas y derrotaron a sus rivales. La paz estaba mas o menos asegurada.

TRATADO DE WAITANGI

En 1840, en Waitangi, ubicado en Bay of Islands y ahora cerca de la localidad de Paihia, alrededor de cincuenta jefes de tribus maoríes y el gobernador William Hobson se reunieron para firmar un tratado. Según el acuerdo:

  • Nueva Zelanda se convirtió en una colonia británica, con los maoríes cediendo la soberanía a la Corona a cambio de protección británica (transformandose en súbditos en todos los aspectos)
  • Se garantizaba un intercambio mercantil justo y se aseguran unas garantías sobre la propiedad de las tierras y la preservación de la cultura maorí.

Con el tiempo, los maoríes se dieron cuenta de que el tratado les salió costoso, y las consecuencias fueron adversas. Guerras y epidemias introducidas por los ingleses llevaron a una dramática reducción de la población, de alrededor de 120.000 antes de la llegada de los colonos a unos 40.000 a fines del siglo XIX

No fue hasta un siglo después, en 1975, que se buscó algo de justicia con la creación del Tribunal de Waitangi. Gracias a esta institución, los maoríes pudieron reclamar abusos, tanto del pasado como del presente, obteniendo tres tipos de resoluciones: reconocimiento del delito y perdón público por parte de la Corona, compensación económica y rectificación.

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